CINQUE TERRE, 5 Colores en el Arco Iris de Liguria
Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola, Riomaggiore son cinco hermosos pueblos de la región de La Ligura, en la zona meridional de Italia, que forma Cinque Terre.

Situados entre el mar y los acantilados, estos cinco pueblos regalan tranquilidad, fantásticas vistas y sueños cumplidos a lo largo de la historia. Lejos de ser una gran urbe, Cinque Terre destila armonía, paz y color, convirtiéndose en un destino realmente acogedor, donde el turista se siente un elemento más del conjunto natural del lugar.

Este paraíso escondido recoge además increíbles calles bañadas por la historia, playas y acantilados donde soñar, vegetación exuberante, casas de colores cálidos y brillantes…

El hecho de ser poblados pesqueros hace que Cinque Terre sea un destino propio para el Verano, pues sus cálidas temperaturas permiten realizar largos paseos por sus barrios, excursiones, senderismo e incluso viajes en barco.
En Cinque Terre no hay coches. Todo el mundo va en bicicleta o caminando. Para llegar a estas villas lo mejor es tomar el tren, que desde la estación La Spezia conecta con importantes ciudades como Pisa o Génova, así como también estos cinco pueblos entre sí.


La gastronomía también ocupa un papel importante para conformar la personalidad propia de la zona, que conserva impasibles al tiempo las características de antaño. Podemos destacar platos típicos como “las Toffie”, de harina de trigo o de castañas, que son un tipo de pasta cuyo condimento es el pesto, hecho con albahaca, aceite de oliva, queso rallado, piñones y mejorana. También podemos nombrar las tartas de verdura, hechas con borrajas y otras hierbas selváticas, tartas de arroz, tortillas de boqueroncitos, sepias de roca con salsa “zimino”, pulpo al infierno y calamares rellenos.
Por otro lado, ¿Qué tienen de particular cada uno de estos pueblos?

Monterosso es una localidad soleada y dinámica, que cuenta con dos zonas bien diferenciadas: El casco antiguo y Fegina. 
Es destacable la Iglesia de los Padres Capuchinos. Además, hay multitud de hoteles y tiendas artesanas dedicadas a los viajeros.

Vernazza es conocido por su amplia tradición histórica desde la época romana. Todo el pueblo está vigilado por una torre albarrana y por los restos del castillo. 
Destacaremos como monumento histórico la Iglesia de Santa María de Antioquia.
Corniglia cuenta con dos hermosas playas además de un escarpado acantilado.
Es interesante visitar la Iglesia de San Pedro por ser un monumento característico del estilo gótico ligur y Belvedere, una terraza sobre el mar desde la que se disfrutan de estupendas vistas.

Manarola es la localidad desde la que se inicia la Vía del Amor, uno de los paseos más fascinantes del mundo.
También cuenta con una bella iglesia de estilo gótico con un peculiar rosetón, la iglesia de San Lorenzo.

Riomaggiore es el municipio situado más al este, que cuenta con unas impresionantes vistas desde su parte más alta,
donde se encuentra la Iglesia de San Juan Bautista y el Santuario de la Virgen de Montenero.

Como ves, Cinque Terre es un lugar diferente, alejado de los viajes típicos, que merece la pena conocer. Un lugar pensado para los aventureros, las personas ávidas de nuevas experiencias, que esperan conocer nuevas realidades y sueños. ¿Eres tú uno de ellos? Si es así, Cinque Terre te espera.
Como decía el poeta latino Horacio, “Beatus Ille”
Un saludo,
Leire Escalada


Esteban dijo
Enhorabuena Leire por este tu nuevo post.
No sé cómo lo haces pero siempre hablas de algún lugar que yo conozca. Me he emocionado mucho al ver esas fotografías de la tierra natal de mi madre, y me encanta lo que escribes sobre Cinque Terre, un lugar maravilloso. Allí he pasado largos veranos de mi infancia, andando en bici mientras emulaba a los protagonistas de la entrañable y emblemática "Verano Azul".
Mi madre nació en Manarola pero conozco muy bien aquellas "cinco tierras". Mi abuelo siempre me decía que había pintado una de esas fachadas de colores. Por lo que respecta a su comida es toda excelente, pero mis platos preferidos son las tartas de arroz y los canelones de borraja con ketchup (estos últimos no son típicos de Cinque Terre, claro).
La última vez que estuve allí fue en el verano de 2004 y la bici de mi infancia ya no me servía. Por ello intenté ir a Manarola en coche pero no pude. Hablé con las autoridades locales de la zona para cambiar esta legislación pero hicieron caso omiso a mis pregarias. Finalmente tuve que ir andando, aunque la próxima vez que vaya adquiriré una yegua chica.
Por último quiero saludar a Paquito, con el que tantas veces bailé esa canción de charanga tan famosa que lleva su nombre. Me gustaría volver a saber algo de él, pues desde aquel verano en Punta Cana en el que le mordió la mano un tiburón no sé nada de él. Si me estás leyendo te suplico que visites mi blog personal y nos pongamos en contacto, amigo. En cuanto a tí, amuga Leire (espero que tú también me consideres parte de tus amigos), sólo me quedan palabras de alabanza para tu nuevo post. Espero fervientemente tu renovación, no cambies.
Un beso,
Esteban
11 Diciembre 2006 | 04:44 PM